EL ECOSISTEMA* DEL CLUB CAMPESTRE DE QUERÉTARO
Por: Agustín Escobar Ledesma: Visto desde las alturas, el exclusivo fraccionamiento residencial Club Campestre de Querétaro, parece un apacible y tranquilo lugar boscoso de 105 hectáreas de extensión, con 258 mansiones habitadas por quienes desembolsaron entre 20 y 50 millones de pesos. Los socios del club, tienen el inalienable derecho a disfrutar del campo de golf de 18 hoyos, de las nueve canchas de tenis y a montar a caballo en el club hípico.
1/30/20265 min read


Visto desde las alturas, el exclusivo fraccionamiento residencial Club Campestre de Querétaro, parece un apacible y tranquilo lugar boscoso de 105 hectáreas de extensión, con 258 mansiones habitadas por quienes desembolsaron entre 20 y 50 millones de pesos.
Los socios del club, tienen el inalienable derecho a disfrutar del campo de golf de 18 hoyos, de las nueve canchas de tenis y a montar a caballo en el club hípico.
También, si así lo desean, pueden jugar frontón y pádel o bien, practicar futbol 7, pero, sobre todo, el derecho reconocido en el reglamento del paradisiaco lugar, es el de nadar en cualquiera de las tres albercas olímpicas de cristalinas aguas.




De acuerdo con GeoData Intelligence, en el Club Campestre de Querétaro habitan alrededor de 910 personas, por lo que se contabilizan 87 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que contrasta con el hacinamiento de Lomas de Casa Blanca, en donde viven alrededor de 1,500 personas por kilómetro cuadrado.
Los terrenos que actualmente ocupa el Club Campestre de Querétaro, pertenecieron al ejido Casa Blanca, decretado en 1936 por Lázaro Cárdenas, pero privatizados quince años después, por el presidente Miguel Alemán, quien amaba el golf.
El cronista queretano, Manuel Naredo, consigna que el entonces presidente era amigo de proyectos de esta naturaleza, razón por la cual expropió los terrenos, principalmente cerriles, a cambio de que se otorgara a los ejidatarios otras de igual o mejor calidad, ubicadas en el rancho “El Gachupín”, en las cercanías de Tlacote.
No se sabe si aquí había agua cuando este lugar que hoy ocupa el Club Campestre de Querétaro fue propiedad ejidal, sin embargo, en nuestros días, si algo sobra es el vital líquido.


Este tranquilo y apacible bosque, rodeado de colonias de casas hacinadas a las que, en temporada de estiaje, les es tandeada el agua, cuenta con dos pozos que proporcionan a sus habitantes más de 700 mil metros cúbicos de aguas nacionales al año, treinta litros por segundo, de acuerdo a los datos de la Conagua.
Es tal la cantidad de agua para los privilegiados habitantes de la exclusiva zona residencial, que también les alcanza para gozar de un hermoso lago artificial, atractivo que aumenta la plusvalía de este vergel.
El agua también es utilizada para el riego de la cancha de golf de 18 hoyos, cuyas 50 hectáreas de extensión cuentan con un sistema de riego automático, por eso es que el césped semeja una suave y acolchonada alfombra verde que se extiende hasta donde la vista alcanza.
Otro de los atractivos del Club Campestre de Querétaro, es una muñeca Lele de grandes dimensiones, ataviada con su colorido y tradicional vestuario, como el que utilizan las mujeres otomíes de Santiago Mexquititlán, pero que no tienen cabida en este excluyente lugar reservado únicamente para políticos de alto nivel y capitanes de la industria.




Para aquellas personas que nunca en su vida han jugado golf, porque nacieron y crecieron en el lugar equivocado, este deporte no es sencillo como aparenta, en realidad, es un juego complejo que necesita mucha concentración mental, fortaleza física y espiritual.
Si no fuera por los carritos de golf, en que los participantes recorren las 50 hectáreas y los caddies que les cargan los palos, los jugadores tendrían que caminar largos trechos como lo hacían los migrantes en el desierto de Arizona, antes de Donald Trump.
Cada hoyo representa un desafío, con elevaciones, curvas y obstáculos que requieren diferentes estrategias y palos para completar los golpes requeridos en los 18 hoyos, lo que determina la puntuación del golfista en la ronda.
Por cierto, el cronista Manuel Naredo también señala que la primera casa que se construyó en el Club Campestre de Querétaro, fue la marcada con el número siete, cuyo propietario fue el Ing. Francisco Luque Gómez.
En aquel momento, a finales de la década de los cincuenta del siglo XX, Luque Gómez era el representante en Querétaro del Banco Nacional Hipotecario y Obras Públicas.
En aquella época, además del golf se fueron sumando las canchas para el tenis, el hípico y la alberca y, en nuestros días, son treinta y dos las disciplinas deportivas que se practican, o imparten en este lugar.
Para quienes pudieran estar interesados en mudarse a este lugar, una residencia promedio cuenta con tres pisos, cuatro recámaras, cuatro baños, dos medios baños, en más de mil metros cuadrados de construcción, en un terreno de seiscientos metros cuadrados.




También dispone de diversas amenidades, entre las que figuran elevador, cancha de tenis, cisterna, gimnasio, jacuzzi, salón de usos múltiples, alberca, accesibilidad para adultos mayores y con discapacidad, aire acondicionado, alarma, circuito cerrado, área de juegos infantiles, etcétera.
Aunque el Club Campestre de Querétaro tiene instaladas cámaras en la entrada, en el bosque, en la Casa Club y el perímetro está vigilado y circulado con altas bardas coronadas con alambres de púas electrificadas, la seguridad fue vulnerada.
En una nota firmada por Alejandra Cueto y publicada el 8 de septiembre de 2025, en el portal de Internet aiplay.mx, cabeceó, “Comando robó casas en el Club Campestre Querétaro”.
La nota consignó “Durante la madrugada del sábado un comando armado robó casas en el Club Campestre de Querétaro, lugar donde el gobernador tiene su residencia, aunque ésta no fue afectada. Cerca de doce personas ingresaron a tres viviendas, amagaron, amarraron a los propietarios y se dieron a la fuga tras sustraer objetos de valor”.
Aunque visto desde el cielo el exclusivo fraccionamiento residencial parece un apacible y tranquilo lugar boscoso de 105 hectáreas de extensión, con 258 mansiones habitadas por quienes desembolsaron entre 20 y 50 millones de pesos, sus habitantes también están expuestos a la inseguridad.
*Un ecosistema es un sistema biológico constituido por una comunidad de organismos vivos (biocenosis) y el medio físico donde se relacionan (biotopo). Se trata de una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat. Los ecosistemas suelen formar una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema.


Imágenes: Redes sociales Facebook y captura de datos del REPDA de Conagua.
Columna de Agustin Escobar Ledesma
